Publicidad:
La Coctelera

PIERRE - BOCANGEL

"EL MARXISMO COMO UNA OPCION"

8 Octubre 2006

LA INDEPENDENCIA POLÍTICA

INTRODUCCIÓN

Con la caída del muro de Berlín y el consiguiente desmoronamiento de los paradigmas ideológicos que dominaron el mundo occidental, sucedió en el Perú, así como en otras realidades un rápido proceso de reacomodo ideológico y político, por el cual la política ideológica daba paso a la política pragmática.
Los regímenes con sustento ideológico en el marxismo en todas sus variantes habían empezado a desmoronarse por doquier, pero el golpe más duro, fue sin duda el colapso de la URSS.
Coincidía con este proceso, el hecho que en nuestro país, estaba en el ejercicio del poder, el Partido Aprista Peruano, organización que por más de 60 años intentó llegar al gobierno y que por diversas circunstancias no lo pudo hacer, sino hasta 1985 cuando su candidato Alan García Pérez ganó las elecciones de ese año. Para 1989 el gobierno del PAP estaba en su punto más bajo de aprobación, a consecuencia de una serie de hechos que encendieron las pasiones políticas y polarizaron al país.
En ese contexto, en nuestro país había surgido una amplia corriente de opinión que estaba en contra de las conocidas prácticas políticas, de los políticos y de la manera como se conducían los destinos del país, entrando a tallar aquí como en otras latitudes el concepto de "independencia política".

RUPTURA IDEOPOLÍTICA

Para el común de las personas e incluso para aquellos que eran actores políticos, la política nacional podía ser entendida fácilmente en función a las siguientes claves conceptuales dicotómicas: derecha—izquierda, comunismos—capitalismo, democracia—dictadura, Ricos—pobres, obrero—patrón, etc. La razón era muy sencilla, en cada extremo de cualquier par de palabras tanto los políticos, los partidos e incluso los grupos de presión de diversa índole se podía ubicar, pues de lo que se trataba era de establecer con precisión a que extremo se adscribía.
Además, predominaba la idea, que "el pueblo", los pobres, los trabajadores estaban a la izquierda y en el otro lado estaba la burguesía, la pequeña burguesía, etc. Y que en casos excepcionales algunos de los extremos se pasaban o se identificaban con la izquierda o derecha, según sea.
En la mayoría de los casos, aquellos que se ubicaban a la izquierda del espectro político adscribían en diferente magnitud e intensidad a alguna de las tantas interpretaciones del marxismo con combinaciones de maoísmo, leninismo, troskismo, y algunas dosis de socialdemocracia, nacionalismo, regionalismo, y todos los ismos que se nos puedan ocurrir.
Los más extremos formaron las guerrilas en la década del 60 e iniciaron en1980 la guerra contra el Estado peruano, los moderados y los "rosados "buscaron "crear las condiciones" para que su gran revolución proletaria fuera un hecho. El objetivo, directo o indirecto era pues, hacer realidad aquello que la ideología política decía que debía suceder, si es que eran capaces de llegar al poder.
Tal era la situación, que palabras como liberalismo, mercado, empresarios, capitalismo entre otros eran visto como conceptos retrógrados que propugnaban un estado de cosas que impedía "la liberación" del pueblo peruano, es así que en las Universidades sólo se enseñaban materias que se referían a las concepciones marxistas en todas sus expresiones y se reinterpretaban otras dentro de los cánones ideológicos de estos seudos marxistas. En pocas palabras estaba de moda ser de izquierda.
Todo ese andamiaje mental, psicológico, ideológico que llegaba a ser en muchos casos cosmovisiones del mundo se derrumbó conjuntamente con el fin de los regímenes del comunismo internacional. Y justamente, este suceso, acarreo el repliegue de todas aquellas personas y organizaciones que se habían erigido sobre las bases doctrinales del marxismo.
En tal sentido, el sustento de la acción política dejaba de ser los principios ideológicos siendo sustituido por el logro de los resultados en las acciones políticas. A consecuencia de esta visión del proceso político, se abrió paso un nuevo tipo de actor político, que se caracterizaba por despreciar la política y empezó a autodenominarse independiente.

POSICIÓN ANTIPARTIDO

Paralelamente, sucedían pues básicamente seis (6) procesos interactuantes de importancia:
Fin a las expresiones estatales del marxismo—leninismo (Internacional);
El gobierno del partido político más antiguo del Perú que tiene raíces marxistas (nacional);
Una situación social, política y económica extremadamente grave y compleja atribuible al distanciamiento y conflicto abierto entre la comunidad internacional, el gobierno peruano y los grupos empresariales afectados con el intento de estatizar el sistema financiero y bancario del país. (Nacional);
Caída de los paradigmas ideológicos que sustentaban el accionar y legitimidad de diversos grupos partidarios y organismos sociales. (Internacional – nacional);
Surgimiento de líderes antipartido, antipolítica y autoproclamado independiente como fueron Mario Vargas Llosa y Ricardo Belmont. (Nacional);
Cansancio por parte de la sociedad peruana de sus políticos y de sus partidos, pues de los que existían hasta ese entonces, los más importantes como Acción Popular (AP), Partido Popular Cristiano (PPC), Izquierda Unida (IU) y el Partido Aprista Peruano (PAP) habían tenido opción de gobernar al igual que los militares desde la década de los 50 en adelante, sin que nadie de ellos, fueran capaces de mejorar efectivamente la situación del Perú. (Nacional)

Entonces, gracias a estos procesos acumulativos, Ricardo Belmont reinauguró el discurso político del antipartido—antipolítica contraponiéndole a ello el discurso de la independencia política y como lo expresé: "Política como sinónimo de política sin ideología, sin partidos, sin políticos, es decir, política sin política. Y aunque suene y sea paradójico la idea de política sin política, es sustento de nuevas formas de hacer política".(1)
Por lo que, para muchos, nos llevaron a suponer que la política era per se absolutamente prescindible de las vidas de las personas y que, por consiguiente, los asuntos de la república, debían ser tratados por "independientes técnicamente mejor dotados" y no por "políticos tradicionales, incapaces de gobernar el país". Ese fue, en esencia, el mensaje que propagó Ricardo Belmont a través de sus programas en la televisión y en la radio.
Y dichas ideas calaron profundamente en la creencia popular, poniéndose de moda "la independencia política", resultaba que ahora todos o casi todos se autoproclamaban "independientes", negando o recusando algo que era y es incuestionable, que justamente hasta los políticos de siempre y los nuevos que surgieron ya no se llamaban políticos, sino se autodenominaban independientes.

MANIPULANDO EL LENGUAJE
¿Qué se estuvo haciendo en realidad? Desde mi perspectiva, no se estaba describiendo la realidad, se la estaba reinterpretando, desde una perspectiva absolutamente absurda y carente de referente empírico, pues resultaba que quienes se llamaban "independientes" resultaban ser, los que hacían y hacen política en ese entonces y en la actualidad.
Un caso evidente fue Mario Vargas Llosa, aunque ideológicamente definido, su discurso político se centraba en la "Independencia política", él llegó a afirmar que la política le daba nauseas, que tiene un componente negativo y repugnante y sin embargo omitió deliberadamente decir que estaba haciendo política y que buscaba ser elegido.
La lógica del argumento es: ustedes (los demás) no hagan política porque es sucia, yo me ensuciaré por usted. Y de esta forma se excluía a mucha gente que creyó en ese argumento, dejando la política ya no en manos de los políticos, sino de los políticos disfrazados de independientes. Para citar el caso de Vargas Llosa: "Vargas Llosa ha expresado en numerosas ocasiones que siente repugnancia por la política y que se sumergía en ella por una responsabilidad moral. Entré a la política, dijo a un diario extranjero, creyendo que en ella se trataba sobre todo de grandes principios y opciones esenciales; pero descubro que no se trata, sino de maniobras sórdidas, mezquinas, que la mediocridad y la estupidez se instalan. (2)
Entonces, y como siempre sucede, la búsqueda de un espacio dentro de la lucha política obliga a los actores políticos a replantear sus argumentos para generar impacto y ganar titulares, aún a costa de la objetividad hacia los electores y peor aún, a costa de autoengañarse que es lo peor.
En tal virtud, la manipulación del lenguaje que reinterpretaba la realidad al recrearla según esta visión consistía en las siguientes cuestiones:
La política es un hecho despreciable y carente de todo referente moral;
Los políticos son incapaces de resolver los problemas nacionales y más bien, son especialistas en empeorar la situación;
Los partidos políticos son organizaciones retrógradas y tradicionales pues se han estancado en el tiempo y no son democráticos;
Los independientes no son políticos, pero intervienen en política para corregir la situación y reemplazar a partidos y políticos de los asuntos públicos;
Los independientes son capaces de solucionar aquello que los políticos no han solucionado, pues son "técnicos".
Los independientes se sacrifican al entrar en la política, pues deben superar su asco y repugnancia hacia ella, para alcanzar el cambio que se aspira en las sociedades. Y gracias a estos criterios, se consolidó un nuevo personaje en la política peruana, los independientes que no son sino, los políticos disfrazados.

Basta observar la sustentación programática de Renovación, movimiento liderado por el Congresista Rafael Rey, quien en una ayuda memoria para la prensa dice: "En Renovación nunca primará la organización partidaria, ni la sujeción a determinados estatutos, comités de base o consignas partidarias." Y más adelante se puede leer: "Renovación, más bien, es una agrupación de independientes que comparten un sentimiento de responsabilidad alrededor de un nuevo estilo de actuación política".(3)
Y evidentemente, lo que se estaba recusando era la forma de hacer política hasta entonces, pero en ese intento se arraso con todo los contenidos políticos, pues se estaba en un momento que debía hacerse una distinción muy marcada entre la política de antes con la política nueva (los independientes.)

¿INDEPENDIENTE O POLÍTICOS?
La pregunta que surge es: ¿Quiénes son independientes? y ¿Respecto de qué son independientes? Intentaré dar respuesta a estas cuestiones.
Primero, mi argumentación quiere demostrar que la independencia política es una ficción semántica, pues intenta revestir a los políticos con un nuevo ropaje conceptual al haber caído la política en el hoyo del descrédito, como si la política tuviera vida e identidad propia y fuera por tal motivo buscar un nuevo concepto para un hecho conocido.
Todos manifestamos comportamientos políticos en diferentes matices, pero sólo algunos tenemos participación política activa. Técnicamente un ciudadano que se presenta a procesos electorales, para competir por cargos públicos, no es independiente, porque en ese sentido manifiesta un comportamiento político que podríamos denominar de participación activa, Marcial Rubio, expresa que en el grupo de los "elegibles" "no puede haber independientes en el sentido estricto porque, todo el que se ofrece al voto popular, tiene una propuesta programática, grupal o personal distinta a la de los otros. Por tanto, en este ámbito sólo podemos hablar de independientes de manera figurativa". (4)
Sólo los ciudadanos que no tienen intenciones de presentarse a elecciones para competir por cargos públicos, y que, además, no militan o participan en ninguna forma en cualquier tipo de organización política, pueden ser considerados técnicamente independientes políticos, aunque no apolíticos, "En cambio, sí hay independientes entre los votantes: son una amplia masa de electores que normalmente eligen opciones diferentes en elecciones sucesivas y no tienen su corazón atado a una fuerza política determinada". (5)
Así, vista las cosas, los ciudadanos—candidatos que se autodenominan independientes, no son tales, porque participan de la competencia electoral, buscan alcanzar cargos públicos mediante elecciones y si bien inscriben sus organizaciones con las denominaciones "movimiento", "agrupación", etc. cumplen las funciones que le competen a los partidos en un sistema político. Queda claro entonces, que vista la cuestión desde la perspectiva propuesta las personas manifiestan en diferente magnitud comportamientos políticos. (Ver Crisis existencial de los partidos políticos )
La segunda cuestión también puede ser aclarada con facilidad. En la mayoría de los casos, el argumento fue que eran independientes respecto de los partidos políticos existentes, y entonces, muchos podríamos aceptar ese argumento. Sin embargo, al hurgar la cuestión encontramos nuevamente un disfraz para una cuestión elemental.
Resulta que los "nuevos independientes" en la mayoría de los casos pertenecieron en algún momento de su vida a alguna organización política o simpatizaban con alguno de ellos, o simplemente no habían llegado a hacerse conocidos pues estaban desarrollando sus actividades en asuntos sociales, universitario, etc., sin participar directamente en la discusión política, pero, sí haciendo política.
Ejemplos tenemos en demasía, que incluso páginas enteras podrían ser llenadas con nombres de personas que ahora se reclaman independientes, habiendo sido y siendo de hecho siempre políticos. Si no, cómo se explica que al interior de todas las organizaciones políticas haya ciudadanos que en algún momento de su vida, pertenecieron directa o indirectamente a alguno de los alicaídos partidos políticos "tradicionales".
Entonces resulta que no existe una dicotomía entre políticos e independientes dentro del grupo de ciudadanos que buscan ser elegidos o ejercer algún cargo público. Si existe en cambio semejanza entre los independientes y los ciudadanos que no están interesados en ser electos ni vincularse con el ejercicio del poder, pues la política no es de su interés.
El colmo de la audacia sucede cuando los políticos disfrazados de independientes, tienen la peregrina idea de no ser políticos o ser apolíticos. Así lo afirman con la certeza de su razón, cuando son entrevistas en los medios y tienen que establecer distinciones allí donde no existen, pues regularmente dicen: "mire, ...., yo no soy político, yo soy un empresario (profesional), etc., que entra a política para....."
Y el común de los ciudadanos cae en ese error, que nos cuesta demasiado, pues al dejar la política fuera de nuestro campo de interés, cometemos el error de desatender aquella condición innata a nuestra humanidad y que decide lo esencial de nuestra vida en sociedad.
Sabrán nuestros independientes, que además no son políticos, que la principal actividad que realizan es justamente, la de hacer política. ¡Qué contradicción!

EL PENSAMIENTO POLÍTICO DE LOS INDEPENDIENTES

Aclarada la cuestión entre políticos e independientes, nos toca abordar el pensamiento político de estos. Resulta incuestionable que todas las personas concebimos en nuestras mentes un sistema de creencias que involucran una serie de apreciaciones valorativas respecto de cuestiones trascendentales en las que se incluye la política. Todos poseemos de manera más o menos estructura una visión de lo que "debe ser" la política y por ende la conducción de la cosa pública, pero, no todos estamos dispuestos a involucrarnos directamente en esas cuestiones.
Otro factor que pocas veces se toma en cuenta es que al asumir una doctrina, ideología o simple creencia, lo que cuenta en realidad es la intensidad de nuestra adhesión, pues ello será el indicativo que defina nuestra vinculación emocional hacia ese cuerpo de ideas.
No es lo mismo ser una persona altamente comprometida con una ideología y activar en ese sentido, que ser un simpatizante de la misma, pero que no se llega a los niveles de la acción y mucho menos a creer que esas ideas son infalibles y absolutas, por tal razón no es parte de la visión que se tiene de la realidad.
Y el meollo de la cuestión está aquí. Nuestro país en los últimos años a vivido en el vaivén ideológico de extremos altamente intenso, por lo que se llegó a asumir que la política involucraba siempre, la disputa ideológica entre dos visiones absolutamente divergentes de ver el mundo. Ello como resultado de la pugna ideológica entre el liberalismo y el marxismo. Lo que se incrementó en los últimos cincuenta años al desatarse la guerra fría.
En ese contexto, la política entre nosotros significaba el distanciamiento absoluto entre quienes ideológicamente pensaban distinto, y el principal objetivo no era solucionar problemas sino alcanzar el poder para demostrar que tal o cual posición ideológica era la que tenía la razón.
Pero la ideología tiene una utilidad práctica en la movilización de las voluntades, pero es inútil para solucionar problemas fácticos que afectan a los ciudadanos de carne y hueso. Por tal razón, cuando esas ideologías llegaron al poder y fueron incapaces de solucionar los problemas, en vez de replantar la ideología se culpaba a terceros sobre los propios desaciertos o a la realidad misma. Y eso es dogmatismo.
Entonces, la ventaja de la independencia política entre los políticos es que al caer los ismos políticos como el marxismo y las interpretaciones obsesivas del liberalismo, se tenía que coger algún nuevo elemento que justificara su accionar; las ventajas son innumerables y pueden resumirse en las siguientes:
No existe una ideología que deba hacerse realidad;
No existe el imperativo ético ni moral de actuar de una manera determinada por la ideología;
No hay objetivos ideológicos por alcanzar;
La intensidad de cualquier nueva ideología es baja;
Se le debe más fidelidad al líder principal;
Se alcanzan objetivos sobre la base de resultados palpables.

Y en ese nuevo contexto ideo—político, se adhieren a valores políticos más generalizados y aceptados por la mayoría de la sociedad, aunque indudablemente todos reclamen para sí la defensa de estas ideas. Así, ahora políticos de diversa corriente ideológica reclaman ser los "auténticos" defensores de la democracia, y todos se autodenominan de ese modo, resultando que se hace mucho más difícil distinguir quien es quien. Pero adicionalmente, perdura en sus mentes, que la lucha política involucra ir más allá de las diferencias de ideas, y se convierte la lucha política como una pugna personal entre los distintos líderes que tienen puntos de vistas distintos uno de otros.
La mayoría de ellos preserva para sí su formación doctrinal, pues evidentemente es muy difícil romper definitivamente con el pasado, aunque deben —por la coyuntura— callar. Entonces debe quedar claro, que aunque se autodenominan independientes son políticos y poseen en mayor o menor medida una ideología política en diferente magnitud e intensidad.
Es menos estructurada, se basa sobre valores políticos más generales, y sobre todo se ha construido sobre la base de su formación política en la juventud. Ya no serán marxistas ni liberales estrictamente hablando, aunque se hayan formado en esas corrientes, serán una recombinación de diversas corrientes doctrinales, pero lo que debe quedar claro, es que las ideas que manifiestan no son de la intensidad a la que adherían en décadas pasadas.

servido por edward pierre 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

rodrigo parra

rodrigo parra dijo

muy bueno pero si sabe lo de inglaterra del mismo tema mandelo muchacho antes de que muera no mas tengo 1 mes de vida y cuando pequño no conoci eso

gracias

11 Marzo 2009 | 09:34 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de edward pierre

PIERRE - BOCANGEL

cusco, Perú
ver perfil »
contacto »
bueno este aca nos dedicaremos a hablar un poco sobre lo que es el marxismo y la izquierda e ne el peru jejejee este cualquier insulto piropo, o queja solo dediquense a escribirme a pierrebocangel@hotmail.com

Fotos

edward pierre araujo bocangel todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera